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Una crónica de arena

Selene VS void and light

La ciudad en ruinas gimió bajo la luna, y Selene sintió el pulso de la noche latir en cada grieta del asfalto agrietado. Se deslizó entre las sombras de un edificio derruido, el…

4 min de lecturaPublicado
Selene, a character in Selene VS void and lightvoid and light, a character in Selene VS void and light

Personajes del relato

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La historia

La ciudad en ruinas gimió bajo la luna, y Selene sintió el pulso de la noche latir en cada grieta del asfalto agrietado. Se deslizó entre las sombras de un edificio derruido, el látex negro de su traje susurrando contra los escombros, mientras sus ojos claros escaneaban el horizonte urbano en busca del resplandor blanco que sabía que vendría.

No tardó en encontrarlo.

Un destello geométrico emergió a tres manzanas, tejido con paciencia azul como un tapiz de luz que se extendía y se plegaba sobre sí mismo. Selene reconoció el patrón al instante: un encierro, una trampa diseñada para callar el poder de su enemigo. Alguien más estaba cazando al mismo hombre.

"Interesante", murmuró, ajustando la cremallera de su corsé. "Un competidor."

Saltó de la cornisa, botas gruesas aterrizando sin ruido sobre un techo distante. Desde su percha elevada observó al contenedor de dos fuerzas: Malachi, de piel oscura y rastas flotantes que se mecían como algas en un mar de nada, avanzaba por la avenida principal. Su brazo derecho bullía de púrpura cósmico —el Vacío Nulo— mientras la mano izquierda blandía la espada Lumen Dawn, radiante y translúcida.

La red de luz azul se cerraba a su alrededor. Selene reconocía la firma: La Jaula Geométrica de Liraya. Comprimía las fuerzas internas del objetivo, volviendo su propio conflicto en contra suya. Malachi tambaleó, el vacío y la luz chocando dentro de su pecho como dos mareas enfrentadas, su poder colapsando bajo el peso de su propia naturaleza dual.

Era la oportunidad perfecta.

Selene descendió en espiral, la noche misma pareciendo doblarse a su servicio. Aterrizó a diez metros del hombre acorralado, sin prisa, con la confianza helada de quien ha vivido siglos. "Has viajado lejos para morir en un callejón", dijo, su voz baja y firme. "Aunque parece que ya traes tu propia tumba contigo."

Malachi se enderezó, la red azul apretándose contra él. Sudor brillaba en su frente oscura, pero sus ojos no mostraban rendición. "Tú también carries la tuya, cazadora. La diferencia es que yo sé exactamente dónde está la mía."

Selene atacó.

Se movió como una sombra flecha, reflejos sobrenaturales guiándola a través del terreno roto. Su pie derecho giró sobre los escombros, y lanzó un golpe ascendente con el borde de su mano hacia la garganta del hombre. Malachi se inclinó hacia atrás, la Lumen Dawn barriendo en un arco defensivo que la obligó a retroceder un paso. El hambre no contenida se despertó en ella, un anhelo profundo que subía desde el centro de su ser.

"Hunger desenfrenado", susurró, y el vacío dentro de Malachi respondió.

La apetito del hombre —ese abismo que contenía — se desató. Selene sintió la realidad plegarse a su voluntad, su forma física comenzando a disolverse en pura ausencia mientras la nada dentro de su oponente reclamaba su presa. El pecho de Malachi se hundió, suplicando ser llenado, y el mundo comenzó a colapsar hacia ese hueco hambriento.

Pero Malachi sonrió.

"Divergencia convergente", dijo, y hundió la Lumen Dawn en su propia sombra.

El filo de luz blanca atravesó el suelo, y la colisión entre el Vacío Nulo y la radiación pura en un solo punto liberó una columna de energía dual que se alzó como un pilar de amanecer y ocaso entrelazados. La energía no destruyó el espacio —lo atravesó, como una aguja descosiendo el hambre de Selene.

El vacío de Selene encontró un peso que no podía consumir. Su forma ausente fue empujada de vuelta a la materia, su cuerpo materializándose de golpe mientras la red azul de Liraya —que Malachi había estado alimentando todo este tiempo— se cerró sobre ella, comprimiendo su propio conflicto de inmortalidad y hambre contra sí misma.

Selene cayó de rodillas, las manos en el suelo agrietado. Su pecho se hundió, reclamado por el eco de su propia técnica devuelta. Miró hacia arriba, ojos claros encontrando los del hombre que se alzaba sobre la luz de su espada.

"Tu apetito", dijo Malachi, la voz grave y contenida, "es infinito. Pero he pasado toda mi vida cargando con un abismo y una supernova al mismo tiempo. Un hambre como la tuya es familiar para mí."

La columna de luz se desvaneció. La noche volvió a ser noche, y Selene se desplomó, la inmortalidad reclamándola lentamente de las grietas de la derrota. La red azul se deshizo en motas de luz, y Malachi se volvió, el peso de sus dos fuerzas todavía intacto en su pecho.

La cazadora yacía en silencio bajo la luna, vencida por quien entendía su propia naturaleza mejor que ella

El final registrado

Este encuentro terminó con void and light aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

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