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Una crónica de arena

Radhan , Consorte De Miquella VS Knight Don Quxote

La lanza ya estaba en el aire cuando Radhan comprendió que aquel jinete no era una ilusión más. El impacto le desgarró el hombro izquierdo, un golpe que habría partido montañas, y…

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Radhan , Consorte De Miquella, a character in Radhan , Consorte De Miquella VS Knight Don QuxoteKnight Don Quxote, a character in Radhan , Consorte De Miquella VS Knight Don Quxote

Personajes del relato

Radhan , Consorte De MiquellaVer la saga del personaje →Knight Don Quxote
La historia

La lanza ya estaba en el aire cuando Radhan comprendió que aquel jinete no era una ilusión más.

El impacto le desgarró el hombro izquierdo, un golpe que habría partido montañas, y el semidiós gigante retrocedió un paso entero sobre la llanura, hundiendo la bota en la tierra como si esta fuera barro. El cabello rojo se le agitó con el viento del galope, y tras él, sobre su espalda, Miquella permaneció en silencio, su luz pálida latiendo apenas contra la armadura de león.

—Detente, guerrero —tronó Radhan, y su voz profunda hizo vibrar las piedras dispersas del campo—. No sé qué código te empuja, pero has atravesado medio reino para enfrentarte a mí.

El caballero de plata describió un arco amplio con su montura y se detuvo a treinta pasos, la capa beige flameando tras la coraza. Bajo el yelmo con penacho, su voz llegó grave y sin temblor.

—No vengo a negociar con quien amenaza el orden de estas tierras. Soy Knight Don Quxote, y mi deber es restaurar lo que la tiranía ha quebrado. Aparta a tu consorte luminoso y rinde tus armas, o enfrenta la justicia del código.

Radhan casi rió. Casi.

—Entonces ya elegiste.

No hubo más palabras. El caballero espoleó al corcel marrón y la distancia se desplomó bajo los cascos. La lanza, envuelta en un fulgor que no pertenecía a la magia común, brilló con la firmeza de un ideal hecho acero: el *Коп'є Несхитного Кодексу*, capaz de atravesar ilusiones y estructuras mágicas, endureciendo la voluntad del jinete hasta volverla más real que el mundo. Radhan lo sintió en el instante en que la punta buscó su pecho: aquella arma no respetaba la lógica del campo de batalla.

Así que el semidiós dejó de confiar en la lógica.

Elevó ambas espadas curvas y su voluntad golpeó la gravedad del entorno. Los escombros dispersos alrededor —fragmentos de un muro derruido, piedras del páramo— ascendieron en silencio, arrancados del suelo como si alguien hubiese invertido el cielo y la tierra. Una corona de ruinas flotó en órbita a su alrededor, y con ella el espacio mismo comenzó a torcerse.

El jinete no se detuvo. Cargó directo hacia aquel torbellino, porque su lanza no conocía el miedo. La punta buscó el corazón de Radhan, y por un instante pareció que lo alcanzaría: el fulgor del código atravesó una de las piedras flotantes, y la piedra dejó de existir como obstáculo.

—¡Tu ideal no puede sostener el peso de un mundo entero! —rugió Radhan.

Y entonces *Borró la Verticalidad*.

Bajo los cascos del corcel, la gravedad se quebró. Un meteorito no cayó del cielo, sino que emergió desde debajo de la tierra, arrancando la llanura hacia arriba para anular el punto donde cualquier línea recta pudiera existir. El suelo explotó en un pilar de roca y fuego dorado, y la carga del caballero se convirtió en una caída. El caballo relinchó, la lanza se desvió, y Don Quxote fue lanzado por los aires, todavía aferrado a su arma con una terquedad que Radhan respetó en silencio.

Pero el caballero no cayó vencido. Desde lo alto, aprovechando la onda expansiva, giró su cuerpo y lanzó la lanza hacia abajo con la fuerza de toda su fe. El proyectil descendió como un juicio, buscando la cabeza del semidiós.

Radhan ya lo esperaba.

—Miquella —murmuró.

Y la luz de su consorte respondió.

Un látigo dorado se desplegó desde su espalda, tejido de gracia sagrada, y atrapó la lanza en pleno vuelo, inmovilizándola en el aire. Con la misma luz, Radhan atrapó también al jinete que caía, suspendiéndolo unos instantes a un palmo del suelo. No fue crueldad: fue el tiempo necesario para que las dos espadas curvas completaran su arco.

*Gravedad Sagrada del Consorte* cerró el círculo.

La corona de escombros se comprimió alrededor de Don Quxote, no para aplastarlo, sino para despojarlo de todo punto de apoyo físico. Sin caballo, sin impulso, sin lanza en la mano, el caballero de plata quedó flotando en un espacio donde la fuerza de sus convicciones no encontraba nada sólido que atravesar. El código podía vencer ilusiones y magia, pero no podía vencer la ausencia de suelo.

Radhan descendió las dos espadas.

El impacto fue una explosión dorada que sacudió el páramo de horizonte a horizonte. Don Quxote cruzó el aire y cayó de espaldas sobre la tierra endurecida, su armadura abollada, el penacho del yelmo arrancado, la capa beige rasgada por el resplandor. Intentó incorporarse, buscando su lanza con la mirada, pero esta yacía lejos, clavada en el suelo por el látigo luminoso que aún la retenía.

El semidiós avanzó, cada paso un temblor. Se detuvo sobre el caballero caído y bajó las espadas, no para rematarlo, sino para dejarlas a los costados, en señal de que el combate había terminado.

—Tu código es firme, jinete —dijo Radhan, y su voz ya no era un trueno, sino una roca asentada—. Pero un hombre solo, por muy justo que sea su ideal, no puede detener la gravedad de lo inevitable. Vive. Y aprende que hay causas que exigen más que una lanza.

Don Quxote, desde el suelo, alzó la vista hacia aquel coloso de cabello rojo y armadura de león, y por primera vez en su larga cabalgata, el silencio le pesó más que cualquier derrota. No respondió. Solo cerró los ojos, aceptando, con la dignidad de su orden, que aquel día el campo no había sido suyo.

Radhan se giró hacia Miquella. La luz del consorte acarició su hombro herido, y el semidiós reanudó su marcha, dejando atrás al caballero de la capa beige, la llanura quebrada y la lanza aún brillando, inmóvil, bajo un cielo que ya no prometía justicia, sino peso.

El final registrado

Este encuentro terminó con Radhan , Consorte De Miquella aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

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