Volver al archivo

Una crónica de arena

Neji VS sif

El patio de entrenamiento se extendía bajo un cielo plomizo. Los postes de madera clavados en la tierra marcaban distancias que Neji ya había medido con la mirada antes de que sif…

5 min de lecturaPublicado
Neji, a character in Neji VS sifsif, a character in Neji VS sif

Personajes del relato

NejiVer la saga del personajesif
La historia

El patio de entrenamiento se extendía bajo un cielo plomizo. Los postes de madera clavados en la tierra marcaban distancias que Neji ya había medido con la mirada antes de que sif cruzara la línea. Ella avanzó sin prisa, arrastrando el peso de las cadenas oxidadas que colgaban de su cuello. El metal raspó contra el suelo. Ese sonido era lo único que necesitaba para saber dónde estaba.

—No vas a poder leer lo que no se mueve —dijo sif. Su voz sonaba como una piedra arrastrada sobre concreto.

Neji no respondió. Sus ojos blancos, sin pupila, ya veían más de lo que ella podía ocultar: el flujo de energía recorriendo sus músculos, los nodos donde la fuerza se acumulaba antes de cada golpe. El campo estaba abierto. La distancia era suya para controlarla.

Sif arrancó sin aviso. Un paso, dos, y el suelo crujió bajo su peso. Lanzó un puño recto dirigido al pecho de Neji. Él ya estaba fuera de la línea de impacto antes de que el brazo se extendiera por completo. El aire silbó donde había estado su cabeza. Neji giró sobre el pie izquierdo, manteniendo la distancia, y leyó el segundo movimiento antes de que naciera: una barrida baja con la pierna derecha.

Saltó. La pierna de sif barrió el espacio vacío, levantando polvo. Neji aterrizó tres metros atrás.

—Rápido —admitió ella, incorporándose. Las cadenas tintinearon.—Pero no basta con ser rápido.

Neji lo sabía. La velocidad sola no detenía a alguien que podía atravesar el castigo. Sif volvió a cargar, esta vez con ambas manos. Un golpe descendente con el peso de todo su cuerpo. Neji bloqueó con el antebrazo, desviando la fuerza hacia un lado, pero el impacto le recorrió los huesos. Sus pies resbalaron medio metro hacia atrás. Ella era más fuerte de lo que la mayoría de los oponentes que había enfrentado. Mucho más.

—Sientes el peso, ¿verdad? —dijo sif, sin sonreír—. Eso no se aprende. Se nace con ello.

Neji flexionó los dedos. La información que necesitaba ya estaba en su cabeza: los puntos de presión, los canales por donde fluía su energía. Pero acercarse significaba entrar en el rango donde esos puños podían alcanzarlo.

Cambió de táctica. En lugar de retroceder, avanzó. Un paso lateral, rápido, hacia el flanco derecho de sif. Ella giró, pero el cuerpo musculoso tardaba una fracción más en responder. Neji lo vio. Esa fracción era todo lo que necesitaba.

Su mano derecha se extendió, dos dedos apuntando al hombro de sif. El golpe fue preciso, una presión exacta sobre el nodo energético. Ella gruñó. Su brazo derecho se sacudió, perdiendo fuerza de inmediato.

—¿Qué...? —Sif miró su propia mano como si fuera un objeto ajeno.

Neji no se detuvo. Ya estaba en movimiento, rodeándola por la izquierda. Otro toque, esta vez en el costado, bajo las costillas. Las cadenas cayeron al suelo con un golpe seco cuando su torso se entumeció. Sif intentó retroceder, pero sus piernas respondían con retraso.

—No puedes ganar bloqueando lo que no ves —dijo Neji, con voz plana—. Y no ves lo que no entiendes.

Sif apretó los dientes. Su respiración se volvió pesada, pero no se detuvo. Alzó el brazo izquierdo, el único que aún le respondía con plenitud, y lanzó un gancho brutal. Neji lo esquivó por un margen mínimo. El aire desplazado le rozó la mejilla. Sintió el calor de la fuerza bruta pasando a centímetros de su rostro.

Ella era peligrosa. Incluso herida, incluso entumecida, seguía avanzando. Neji retrocedió dos pasos, evaluando. Los canales energéticos de sif estaban parcialmente bloqueados, pero su volumen muscular compensaba. Necesitaba terminar esto antes de que su cuerpo encontrara una manera de adaptarse.

Sif cargó de nuevo, esta vez con un grito bajo y gutural. Un envión de todo su peso, buscando aplastarlo contra el suelo. Neji esperó. Calculó la trayectoria. En el último instante, se deslizó por debajo de su guardia, girando sobre su propio eje.

Su palma abierta impactó el centro del pecho de sif. Cuatro puntos de presión, uno tras otro, en rápida sucesión. El flujo de energía se cortó como una cuerda tensada.

Sif se detuvo en seco. Su cuerpo entero se puso rígido, como si el acero de sus músculos se hubiera convertido en piedra. Los ojos se le abrieron, no de dolor, sino de sorpresa. Intentó mover un dedo. Nada.

—El acero no sirve si no puede moverse —dijo Neji, apartándose un paso.

Sif permaneció inmóvil, de pie, con los puños aún cerrados y la mandíbula tensa. Las cadenas yacían a sus pies. El silencio del patio solo se rompía por el viento que agitaba el polvo entre los postes de madera.

Neji respiró una vez, profundo, y se irguió. La pelea había terminado. No por fuerza, sino por precisión. Sif seguía de pie, pero ya no era una combatiente. Era una estatua de músculo y voluntad, atrapada dentro de su propio cuerpo por el sello que le había cerrado los canales.

—Fue una buena pelea —dijo Neji, sin crueldad en la voz. Solo un hecho.

Sif no pudo responder. Sus ojos, sin embargo, seguían mirándolo. No había rendición en ellos. Solo el reconocimiento silencioso de que, esta vez, la velocidad y la lectura del combate habían superado a la fuerza bruta.

El viento volvió a soplar. Los postes crujieron. Neji se dio la vuelta y caminó hacia el borde del patio, dejando atrás a la guerrera inmóvil y las cadenas oxidadas que ya no pesaban sobre nadie.

El final registrado

Este encuentro terminó con Neji aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

¿Cambiarías este final?

Crea un héroe capaz de desafiar a Neji.

Empieza con un dibujo o una imagen, crea tu héroe en PicWar y envíalo a una nueva historia.

Seguir leyendo

Estos personajes vuelven en otras historias

Envía otro héroe al archivo

Cada historia empieza con un personaje que alguien imaginó.

Sigue leyendo o crea en PicWar un nuevo personaje desde un dibujo o una imagen.

Crear un personaje