← Volver al archivo

Una crónica de arena

Gogeta SJJ Blue Full Power VS 五十嵐一輝&バイス/仮面ライダーリバイ&仮面ライダーバイス

El cielo se había vuelto un cristal azul fracturado. Los relámpagos no caían: nacían del propio aire, rasgándolo en ramas de luz que anunciaban la tormenta antes de que llegara.…

5 min de lecturaPublicado
Gogeta SJJ Blue Full Power, a character in Gogeta SJJ Blue Full Power VS 五十嵐一輝&バイス/仮面ライダーリバイ&仮面ライダーバイス五十嵐一輝&バイス/仮面ライダーリバイ&仮面ライダーバイス, a character in Gogeta SJJ Blue Full Power VS 五十嵐一輝&バイス/仮面ライダーリバイ&仮面ライダーバイス

Personajes del relato

Gogeta SJJ Blue Full PowerVer la saga del personaje →五十嵐一輝&バイス/仮面ライダーリバイ&仮面ライダーバイス
La historia

El cielo se había vuelto un cristal azul fracturado. Los relámpagos no caían: nacían del propio aire, rasgándolo en ramas de luz que anunciaban la tormenta antes de que llegara. Gogeta SJJ Blue Full Power descendió sobre el campo de batalla como una sentencia, su aura crepitando en voltajes imposibles, cada chispa un latido de poder divino. Sus ojos azules barrieron el terreno y se detuvieron en las dos siluetas que lo esperaban: una de rosa, azul cielo y violeta, con rasgos de tiranosaurio esculpidos en la armadura; la otra negra como la noche, con un largo y afilado instinto animal en la cola y un emblema circular brillando en el pecho.

—Vaya, vaya… —dijo Vice con una sonrisa torcida, su voz arrastrando cada sílaba con desfachatez—. Este tipo brilla más que el neón de la ciudad, ¿eh, IkkI? Aunque yo diría que le falta un poco de estilo.

—No subestimes a nadie, Vice —respondió IkkI, ajustando la postura de Revi, la determinación forjada en su voz de hermano mayor—. Ese poder no es normal. Vamos con todo.

Gogeta no respondió con palabras. Alzó una mano y el cielo rugió. Una esfera de ki azul, comprimida hasta un punto casi ciego de intensidad, atravesó el espacio en un parpadeo. Revi reaccionó con reflejos entrenados: se lanzó en diagonal, rodando sobre el suelo agrietado, mientras Vice se disolvía en una sombra fluida y reaparecía detrás del guerrero saiyan con las garras extendidas.

—¡Por aquí, brillantito! —gritó Vice, y su cola cortó el aire como un látigo.

Gogeta giró sin mirar. Su brazo izquierdo bloqueó la embestida con la calma de quien aparta una mosca, y el contraataque llegó como un trueno: un puñetazo en el costado que hizo que el cuerpo negro de Vice se doblara alrededor del impacto. La luz azul estalló en ondas concéntricas, y el demonio salió disparado hacia atrás, dejando surcos profundos en el terreno.

—¡Vice! —gritó IkkI, y en ese instante Revi se movió. No para atacar, sino para cubrir. El vínculo entre ambos era más rápido que cualquier comunicación verbal: mientras uno caía, el otro ya estaba cerrando la distancia. Revi saltó, aprovechando los escombros como trampolines, y descargó una patada giratoria que Gogeta desvió con el antebrazo, pero la fuerza lo obligó a retroceder medio paso.

Medio paso. Vice lo notó. Y sonrió.

—¡Eso es, IkkI! ¡Le movimos el suelo! —El demonio ya estaba de pie, sacudiéndose el polvo con un gesto teatral—. Oye, grandote, ¿sabes lo que pasa cuando dos personas se sincronizan? Pues que tú tienes que pelear contra dos a la vez. Y eso, amigo mío, es matemática básica.

Gogeta inclinó la cabeza. Por primera vez, algo parecido a un interés genuino cruzó su rostro. Dos voces hablaron al unísono desde su garganta, perfectamente sincronizadas:

—Entonces demuéstrenlo.

El aire cambió. La tormenta eléctrica que lo rodeaba se condensó, y de pronto el campo de batalla se dividió en dos frentes: Revi, rápido y preciso, atacando desde los flancos; Vice, caótico y persistente, forzando aperturas con su cola y sus garras. Intentaron atraparlo en una pinza, un movimiento coordinado que habría derribado a casi cualquier oponente. Revi lanzó un uppercut que Gogeta esquivó con una inclinación mínima, y en el mismo instante Vice barrió sus piernas desde atrás.

Gogeta saltó. No huyó: ascendió. Un impulso de ki lo llevó verticalmente hacia el cielo tormentoso, y desde arriba contempló a sus dos adversarios converger en el punto vacío donde había estado. Sus manos se juntaron, y entre ellas nació una luz que hizo palidecer los relámpagos.

—Bonita coreografía —dijo, y su voz resonó como un trueno—. Pero la sincronización no gana batallas. La fuerza decisiva, sí.

La esfera de energía creció, y creció, y creció. No un ataque, sino una declaración. Revi y Vice miraron hacia arriba, y por un instante, el rostro de IkkI reflejó el cálculo frío de quien sabe que no puede esquivar lo que viene. Vice, a su lado, dejó escapar una risa nerviosa.

—IkkI… esto va a doler, ¿verdad?

—Probablemente. Pero no vamos a quedarnos quietos.

Revi se plantó firme, y Vice se pegó a su espalda, y juntos, los dos corazones latieron como uno solo. Era su último acto de rebeldía: no rendirse, enfrentar el juicio de frente. Gogeta lo vio, y en sus ojos azules hubo un destello de respeto.

—Bien. Eso es lo que quería ver.

La luz descendió.

No fue una explosión: fue una marea. Una ola de energía divina que borró el espacio entre el cielo y la tierra, que arrancó los escombros de raíz y los desintegró en el aire, que hizo que el mundo entero se volviera un solo color azul cegador. Revi alzó ambos brazos, y su armadura crujió bajo la presión, y Vice gritó algo que se perdió en el rugido del impacto. Resistieron un segundo. Dos. Tres.

Y entonces el suelo cedió bajo sus pies.

Cuando la luz se disipó, el campo de batalla era un cráter humeante, y en el centro, Revi y Vice yacían separados, sus transformaciones desvaneciéndose en jirones de energía rosa y negra. IkkI, de vuelta en su chaqueta vaquera, intentó incorporarse, pero sus brazos temblaban. Vice, a su lado, soltó una risa débil.

—Creo… que perdimos, IkkI.

—Sí —admitió IkkI, y miró hacia arriba, donde Gogeta flotaba inmóvil, su aura todavía crepitando, intacta—. Pero no nos arrepentimos.

Gogeta descendió lentamente hasta posarse frente a ellos. No había arrogancia en su postura ahora, solo la certeza tranquila de quien ha medido a sus oponentes y los ha encontrado dignos, aunque insuficientes. Los observó un momento, y luego habló con sus dos voces perfectamente fusionadas:

—Su coordinación es real. Su valor, también. Pero contra el poder absoluto, la táctica solo compra tiempo. Y el tiempo, al final, siempre se agota.

Se dio la vuelta, y el cielo tormentoso empezó a despejarse sobre él, los relámpagos extinguiéndose uno a uno como velas. IkkI y Vice se miraron, y en el silencio que siguió, no hubo derrota en sus ojos, sino la promesa silenciosa de volver a intentarlo. Porque eso era lo que hacían. Caer, levantarse, y seguir luchando juntos.

El final registrado

Este encuentro terminó con Gogeta SJJ Blue Full Power aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

¿Cambiarías este final?

Crea un héroe capaz de desafiar a Gogeta SJJ Blue Full Power.

Empieza con un dibujo o una imagen, crea tu héroe en PicWar y envíalo a una nueva historia.

Seguir leyendo

Estos personajes vuelven en otras historias

Envía otro héroe al archivo

Cada historia empieza con un personaje que alguien imaginó.

Sigue leyendo o crea en PicWar un nuevo personaje desde un dibujo o una imagen.

Crear un personaje