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Una crónica de arena

Selene VS Werewolf Queen

El viento sobre el pico de piedra no traía más que frío y memoria, pero Selene lo ignoraba. De pie en la cresta erosionada, con su traje negro brillante reflejando los últimos…

6 min de lecturaPublicado
Selene, a character in Selene VS Werewolf QueenWerewolf Queen, a character in Selene VS Werewolf Queen

Personajes del relato

SeleneVer la saga del personajeWerewolf Queen
La historia

El viento sobre el pico de piedra no traía más que frío y memoria, pero Selene lo ignoraba. De pie en la cresta erosionada, con su traje negro brillante reflejando los últimos tonos púrpura del atardecer, aguardaba en una quietud que solo la inmortalidad puede otorgar. No necesitaba armadura; su piel pálida era un testimonio de siglos de violencia superada, y sus ojos grisáceos escaneaban el valle inferior con la precisión de un instrumento letal. La oscuridad ya comenzaba a teñir las laderas cuando el suelo bajo sus botas comenzó a vibrar. No fue un temblor sordo, sino un impacto rítmico y pesadillesco, como si mil corazones gigantes hubieran decidido latir al unísono.

De la espesura del bosque emergió la Werewolf Queen, una masa de músculo, furia y furra rojiza que parecía haber sido forjada directamente en el infierno. Sus garras, largas y afiladas como cuchillos de obsidiana, chillaron contra la roca mientras se plantaba firmemente en el borde del precipicio. En su mano derecha, una esfera de energía dorada giraba con un zumbido ensordecedor, iluminando su rostro bestial de ojos amarillos y dientes relucientes. Pero lo que realmente heló la sangre de Selene, aunque ella no sabía qué era la sangre, fue la hueste que la seguía. Una manada de lobos espectrales, con ojos verdes ardientes como brasas, salía del misty como un mar de sombras vivientes. La reina lobo no era solo una guerrera; era un evento natural, una fuerza de la naturaleza desatada sobre la tierra.

La Werewolf Queen rugó, y el sonido no fue animal, sino sísmico. Las ondas de su voz impactaron contra la pared de aire que Selene había elevado subconscientemente, haciendo que la roca beneath her feet se agrietara. El rugido no solo desequilibraba; era una orden. Los espectros verdes se desprendieron de la manada, desvanecéndose y reformándose como distracciones fantasmales que danzaban entre la reina y su objetivo. Selene no parpadeó. Su mente procesó la amenaza en milisegundos: energía mágica concentrada, ataques físicos basados en velocidad y fuerza bruta, y una barrera psíquica representada por la hueste. Ella se movió primero, no corriendo, sino disolviéndose.

El Frenesí de Silencio no fue un salto, sino una eliminación de distancia. Selene dejó de ser visible antes de que el primer espectro alcanzara su posición original. Reapareció detrás de la Werewolf Queen, a apenas un paso, con sus manos extendidas hacia los puntos vitales del cuello. Era un ataque quirúrgico, diseñado para detener el corazón o arrancar la tráquea con un movimiento mínimo. Pero la reina lobo no se había quedado pasiva. Sentía la presencia de Selene antes que cualquier sentido humano podría haberlo hecho; su instinto depredador, amplificado por siglos de batalla, le gritaba la dirección exacta del peligro.

Con un giro brutal que hizo crujir sus músculos, la Werewolf Queen contrarreató. No intentó esquivar el golpe letal; lo absorbió. Sus garras izquierdas, cubiertas de placas metálicas astilladas y empapadas en sangre fresca, chocaron contra los brazos de Selene con una fuerza que debería haber destrozado huesos humanos. La energía dorada que cargaba su mano derecha explote en contacto, creando un arco eléctrico que saltó entre ellas. El choque no fue solo físico; fue una colisión de filosofías. La eficiencia fría y silenciosa de la vampira contra la furia absoluta y caótica de la Reina Lobo.

Selene sintió el parálisis en sus nervios, una carga de electricidad pura que intentaba anclarla al suelo, pero su voluntad sobrenatural se interpuso. Con un gruñido gutural que sonó demasiado humano para ser de su especie, ella abandonó la postura defensiva. Utilizó el impulso de la garra de la reina para girar sobre sí misma, canalizando la fuerza del ataque hacia un golpe de rodilla ascendente dirigido al abdomen de la bestia. LaWerewolf Queen retrocedió un paso, sus ojos amarillos entrecerrándose en la evaluación del daño. Había logrado herir; una marca roja brilló en el pelaje denso del abdomen de Selene, pero ella no mostró dolor. Solo calculó.

—Tu manada es ruido —dijo Selene, y su voz fue tan fría como el hielo en un cementerio, cortando el eco del rugido posterior—. Tu energía es fuego. Yo soy la sombra que lo consume.

La queen lobo respondió con un rugido doble, esta vez combinado con un salto vertical. Se elevó en el aire, transformándose en un proyectil de furia carnosa y electricidad dorada. Las garras imbibidas de vórtice se extendieron, listas para rasgar el cielo y la carne de su oponente en una sola estocada devastadora. El entorno pareció oscurecerse por la intensidad de la magia liberada; las luces de los lobos espectrales parpadearon al unícono con el pulso de la energía. Selene miró hacia arriba, evaluando la trayectoria. Sabía que si esa garra la tocaba, el resultado sería la destrucción total de su estructura física.

Pero Selene no combatía en el aire; combatía en la transición entre el momento y el siguiente. Mientras la Werewolf Queen estaba suspendida en su ápice, vulnerable por la necesidad de gravedad para aterrizar, Selene ejecutó el segundo fase de su arte. Se sumergió en la propia sombra que la reina había creado con su luz, desapareciendo en el perímetro de brillo dorado. La bestia aúlló al sentirse sola momentáneamente, confundida por la ausencia de su presa en medio de su propia manifestación mágica.

Fue entonces que Selene surgió desde abajo, emergiendo de la grieta en la roca donde la energía de la queen lobo había impactado anteriormente. Usó la fisura como trampolín, propulsándose hacia arriba con una fuerza supersónica que desafió la lógica del movimiento. Sus dedos, afilados como lanzas de hueso blanco, buscaron el punto más débil de la armadura mágica de la reina: la unión entre el hombro y el cuello, donde la energía dorada era menos densa.

El impacto fue silencioso y preciso. Selene perforó la defensa mágica con una penetración biológica directa. La Werewolf Queen dejó de rugir. Su cuerpo se congeló en el aire, la energía dorada en su mano derecha desvaneciéndose en humo gris mientras sus ojos amarillos perdían el brillo, reemplazados por un vacío mortal. La reina lobo cayó como una montaña derribada, el peso de su propia mancha de furia volcada contra ella, y se estrelló contra la roca con un sonido que made el valle callar por completo. Los lobos espectrales emitieron un gemido alto y se disiparon en la noche, sin líder, sin orden.

Selene aterrizó suavemente junto al cuerpo inerte de la defeated soberana de los lobos. Se limpió una mancha de sangre extraña, mezcla de fluidos beastiales y residuo mágico, de su mejilla pálida. Miró hacia el horizonte, donde la luna llena ya dominaba el cielo, y luego bajó la vista al cadáver. No hubo victoria eufórica, ni aplausos. Solo la confirmación pragmática de que el orden había sido restablecido. La Oscuridad siempre devora a la Luz cuando la Luz se distrae con su propio brillo.

Ella dio la vuelta y caminó hacia la sombra del acantilado, dejando a la Werewolf Queen como un monumento a la arrogancia efímera frente a la eternidad depredadora.

El final registrado

Este encuentro terminó con Selene aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

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