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Una crónica de arena

C-17 VS gojo

El aire en la isla de Kame se sentía demasiado estático, como si el mundo mismo contuviera la respiración. C-17 parpadeó una vez, sus ojos analizando el entorno con una precisión…

5 min de lecturaPublicado
C-17, a character in C-17 VS gojogojo, a character in C-17 VS gojo

Personajes del relato

C-17Ver la saga del personajegojo
La historia

El aire en la isla de Kame se sentía demasiado estático, como si el mundo mismo contuviera la respiración. C-17 parpadeó una vez, sus ojos analizando el entorno con una precisión que iba más allá de lo humano; su sistema interno procesaba la información visual a una velocidad inhumana, descomponiendo la escena en datos brutos. Frente a él, flotando a unos metros del suelo con una elegancia casi descuidada, estaba gojo. El hombre con el cabello blanco erizado y el vendaje negro sobre los ojos parecía completamente relajado, sus manos entrelazadas detrás de la cabeza, ignorando por completo la postura combativa de la androide.

—No es necesario que te muevas así —dijo gojo, su voz baja y serena rompiendo el silencio con una calma perturbadora—. Si vienes aquí para matarme, no lo lograrás. Si vienes para hablar... tampoco lo harás.

C-17 no respondió inmediatamente. Su procesador registró el tono: frío, calculador, desconectado de las emociones habituales de un duelo. Basándose en su base de datos y en la observación directa, C-17 dedujo que su oponente operaba bajo un conjunto de reglas desconocidas, posiblemente basado en la manipulación de la percepción o la defensa absoluta. La estrategia estándar de "cargar y golpear" podría ser contraproducente contra alguien que parecía ignorar el peligro físico. En lugar de atacar, C-17 mantuvo su distancia, dejando que sus manos permanecieran ocultas en los bolsillos de su chaqueta negra, una pose engañosa que ocultaba su verdadera intención.

gojo sonrió levemente bajo la venda. Sabía que la androide estaba analizando cada variable. Él también estaba evaluando a su oponente: energía ilimitada, resistencia sobrehumana, pero ¿qué tipo de habilidades técnicas poseía? Gojo no podía verla físicamente debido a su venda, pero su sentido de percepción expandía su conciencia hasta límites que otros consideraban imposibles. Podía sentir la presencia de C-17 no como un punto en el espacio, sino como una masa densa de presión y calor radiante.

—Tú tienes algo diferente, Android —murmuró gojo, dando un paso al frente sin romper su postura indiferente—. No sientes miedo. Eso es raro.

Fue entonces cuando C-17 decidió actuar. Su plan inicial era forzar a gojo a usar su capacidad defensiva, revelando así sus limitaciones. Pero había subestimado la naturaleza del enemigo. Antes de que C-17 pudiera disparar un rayo de energía desde sus palmas, el aire alrededor de ella pareció distorsionarse. No fue un ataque directo, sino una alteración repentina del campo sensorial. C-17 sintió un golpe seco en su mente, una sensación de mareo instantáneo que contrastaba violentamente con su perfecta estabilidad mecánica.

—¿Qué ha sido eso? —pensó C-17 mientras mantenía su equilibrio gracias a sus propulsores internos, que habían entrado en acción milisegundos antes de que perdiera la noción espacial.

gojo ya no estaba donde estaba hace un instante. La ilusión se disipó, revelando que él había cruzado la distancia instantáneamente. C-17 giró sobre sí misma, activando sus reflejos de combate, pero gojo estaba allí, a centímetros de su rostro, con una mano extendida hacia adelante. No hubo contacto físico, pero C-17 sintió cómo su propia energía vital era contenida, comprimida en un radio tan pequeño que parecía que su cuerpo entero estaba siendo aplastado por una fuerza invisible.

La androide, acostumbrada a enfrentarse a enemigos que dependían de la fuerza bruta, se encontró confundida. No había un golpe que bloquear, ni una barrera física que atravesar. Era una lucha contra una realidad manipulada. gojo había utilizado su técnica para crear un espacio donde solo existía él, cerrando la brecha entre ellos y anulando cualquier intento de escape o contraataque de C-17.

—Tu energía es impresionante —reconoció gojo, su voz resonando directamente en la mente de la androide, como si hablara dentro de su propio cerebro—. Pero es inútil si no puedes alcanzarme.

C-17 luchó por liberarse de la restricción mental. Sus sistemas internos comenzaron a emitir alertas rojas: *Presión anómala detectada. Sistema de defensa pasiva comprometido.* Intentó generar una ráfaga de energía pura para romper la barrera, pero sus ataques parecían disiparse antes de poder formar una onda de choque. gojo no estaba defendiéndose con una pared de energía; estaba absorbiendo y redirigiendo la energía de C-17, devolviéndola a ella misma en forma de una presión abrumadora.

Fue en ese momento crítico cuando C-17 entendió su error. Había asumido que gojo era un guerrero convencional, uno que necesitaba ser derrotado físicamente. Pero gojo era un maestro de la percepción y la manipulación del espacio. Su victoria no venía de un golpe letal, sino de una dominación total del terreno de batalla. C-17 intentó volar hacia arriba para escapar, pero gojo movió su mano, y el cielo mismo pareció colapsar hacia abajo, obligándola a caer de nuevo al suelo.

Con un movimiento fluido y decisivo, gojo extendió su palma hacia adelante. No hubo explosión, ni luz cegadora. Solo un sonido sordo, como el crujido de un cristal bajo presión extrema. C-17 sintió cómo sus propulsores fallaban, no por falta de combustible, sino porque la energía que alimentaba sus circuitos había sido absorbida por el vacío creado por gojo. La androide cayó de rodillas, sus brazos temblando mientras intentaba recuperar el control de sus sistemas.

—Has perdido —declaró gojo, su voz tranquila y definitiva—. No hay nada que puedas hacer ahora. Tu fuerza es infinita, pero tu control es finito. Y yo he tomado el control.

C-17 miró hacia arriba, tratando de ver a través de la venda de gojo, pero su visión estaba borrosa, distorsionada por la interferencia psíquica. Intentó gritar, lanzar un último rayo, pero su cuerpo ya no respondía. La androide, con toda su potencia y resistencia, había sido neutralizada no por la violencia, sino por la superioridad táctica y la manipulación de las leyes físicas.

gojo dio un paso atrás, alejándose de la androide derrotada. La batalla había terminado sin un solo golpe físico significativo, pero el resultado era claro y absoluto. C-17 se quedó arrodillada en el suelo, incapaz de levantarse, mientras gojo permanecía de pie, impecable y tranquilo, demostrando que en este encuentro, la percepción era la única verdad que importaba.

El final registrado

Este encuentro terminó con gojo aún en pie.

Esta historia ficticia fue generada por PicWar AI a partir de personajes de jugadores y una batalla pública con fines de entretenimiento.

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